El pepino es originario del sur de Asia, siendo uno de los primeros países productores la India desde hace ya más de 3000 años.

Debido a su repercusión en la actualidad es el cuarto alimento más producido a nivel mundial superado por la cebolla, el tomate y la col.

Refiriéndonos a su valor nutritivo el pepino posee poco contenido calórico lo que brinda una cantidad reducida de hidratos de carbono al contrario de agua que posee generosas cantidades.

Sumándose a dichas propiedades el pepino:

- Posee vitamina A siendo muy beneficiosa para la vista, el cabello, la piel, mucosas, huesos y el correcto funcionamiento del sistema inmunológico.

- Su contenido de vitamina E y C se complementa con folatos y distintos tipos de vitaminas B como B1, B2 y B3.

- Respecto de minerales, si bien no poseen en grandes cantidades, el potasio se destaca de entre el resto regulando la actividad muscular y el impulso nervioso.

- Utilizado como hipoglucemiante y de efecto antinflamatorio el beta-sitosterol se encuentra en pequeñas porciones.

- Fósforo y magnesio son otros minerales que podremos encontrar ayudando al intestino en su cuidado además de poseer un pequeño efecto laxante.

4 Porciones
Ingredientes
1 cebolla, picada
1/4 de taza de jugo de limón
1 cucharada de orégano molido
4 pepinos
1/4 de taza de aceite de oliva
Sal, al gusto

Paso a paso
1. Pon la cebolla en un refractario, agrega el jugo de limón y el orégano y deja marinar a temperatura ambiente.

2. Enjuaga los pepinos, pélalos rebánalos e incorpóralos a la cebolla junto con el aceite de oliva, remueve ligeramente para integrarlos y sazona.

3. Deja reposar 15 minutos a temperatura ambiente antes de servir las porciones.

Nota: corta las orillas de los pepinos y con ellas frota los extremos para que no tomen un sabor amargo.
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