Picamos la cebolla y la ponemos en una olla a fuego lento con una pizca de sal y un par de cucharadas de aceite de oliva.
Mientras se pocha la cebolla, pelamos
la calabaza y la cortamos en cuadrados no muy grandes. De esta forma,
tardará menos en cocerse.
Cuando veamos que la cebolla está doradita, añadimos la calabaza y un par de cucharadas más de aceite de oliva.
Removemos durante 3-4 minutos hasta que veamos que la calabaza se ha mezclado bien con el aceite y empieza a reblandecerse.
Vertemos en la olla el zumo de naranja y una pizca de sal y la pimienta negra.
Añadimos un poco de agua a la olla hasta que el líquido cubra la mezcla de ingredientes. Removemos un poco y tapamos la olla.
Dejamos cocer durante 20 minutos.
En la misma cazuela, podemos batir la mezcla hasta que quede con la
textura que deseemos. Si te gusta más líquida puedes añadir un poquito
más de agua.
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